Dejarlo todo para viajar por el mundo con un blog de viajes es un sueño que muchas personas tienen en un cajón. Cada cierto tiempo lo sacan, le echan una mirada y luego vuelven a cerrar el cajón.

Es una idea demasiado loca…no se puede…ahora no es el momento…no tengo dinero…¿y si no funciona que hago?…

Son muchos los miedos que nos bloquean y nos impiden realizar un sueño.

 

viajar por el mundo con un blog de viajes

 

Hoy hemos invitado en nuestro blog a Miri, que junto a Pedro son los creadores de Mi anhelo es viajar. Para que te cuente como tomaron la decisión de dejarlo todo para viajar por el mundo con un blog de viajes.

Una historia real de una persona como tú, que decidió lanzarse con un blog de viajes. Descubras que si, es posible cuando uno cree en sus sueños. Que una vida diferente es posible si la quieres.

Ya te dejo la palabra Miri 😉

 

Dejarlo todo para viajar por el mundo con un blog de viajes

Me inculcaron el amor al viaje desde que era pequeña. Mi mente se inunda de recuerdos de vacaciones familiares cada verano y me parece que todavía puedo escuchar las aventuras y recomendaciones de mi padre sobre ir a conocer tal o cual lugar. Para mi desfortuna o ventaja, vayas tú a saber, tanto mi mamá como mi papá concebían los viajes como un desahogo anual y un descanso de máximo 10 días sobre la rutina y el trabajo.

Cuando por fin logre independencia económica y las vacaciones familiares pasaron a ser una actividad casi imposible por no coincidir en nuestros horarios, empecé a realizar lo que mis padres predicaron. Con un esfuerzo adicional y a veces endeudándome de más, me iba de vacaciones por lo menos una vez al año.

 

Cumpliendo los estándares

Me educaron de manera tradicional. Ya sabes: estudiar y prepararse para la vida adulta. Encontrar un buen trabajo, comprar una casa, manejar el auto del año. Tal vez conocer a un buen hombre, casarme y ser feliz por el resto de mis días.

Logré casi todo. Me gradué de la universidad, tuve algunos trabajos que me ayudaron a abrirme camino y finalmente me enfrasque y me case laboralmente con una empresa para la cual trabajé 9 años.

Era un adulto en toda la extensión de la palabra. Tenía un auto, un empleo y todo aquello para lo que había sido programada. No lo voy a negar, me gustaba el confort y el conformismo. Después de tantos años enfrascada en lo mismo, mi vida se había convertido en una especie de sistema operativo, donde todo estaba “delicadamente programado.”

Mi vida se había convertido en una especie de sistema operativo, donde todo estaba “delicadamente… Clic para tuitear

Tenía todo para ser feliz y estaba agradecida con la vida por ello. Pero la realidad es que mi concepto de felicidad estaba lejos de lo que estaba viviendo. Mis días se habían vuelto monótonos y sumamente aburridos.

Alcancé tal extremo, que cada mañana cuando llegaba a la oficina, tenía que luchar contra mí misma para bajar del coche y entrar a ese lugar que con el tiempo fue convirtiéndose en prisión. Si, esa es la palabra, me sentía prisionera. Prisionera de mí, de un trabajo que no me hacía feliz, de una vida que no me gustaba. Prisionera de la rutina, del confort y sobre todo prisionera del conformismo.

 

Llegué al punto critico

Ahora estarás pensando: “Bueno, pero si no eras feliz ¿Por qué no cambiar aquello que te molestaba?

Simple: tenía miedo.

Estaba paralizada y estancada. Me pasaba días enteros pensando en todas las cosas que quería hacer y cambiar en mi vida y al final del día no hacía nada. Vivía esperando la quincena y los fines de semana para disfrutar mis días y por otro lado los festivos y las vacaciones para no ir a trabajar.

Mi vida se volvió gris. Los triunfos económicos o laborales pasaron a segundo plano y dejaron de importarme. Me aislé de muchas cosas, de muchas personas.

Le echaba la culpa a la crisis de la edad, a las hormonas, a mi falta de entusiasmo y a todo lo que se me atravesara,  pero la realidad es que estaba deprimida. Y es apenas ahora, tan lejos de casa, que me doy cuenta de ello.

Mi vida necesitaba un cambio, pero por aquel entonces, no imaginaba siquiera, que sería un viaje el que me devolvería los colores.

Mi vida necesitaba un cambio, pero por aquel entonces, no imaginaba siquiera, que sería un viaje el… Clic para tuitear

 

Cómo y cuando surgió la idea de dejarlo todo para viajar por el mundo

Ahora a la distancia me parece un poco cómica la manera en la que sucedieron las cosas. Una pareja de amigos se mudaba a Alemania por cuestiones laborales. Como suele suceder en las despedidas, prometimos no olvidarnos y cerramos con un “iremos a visitarlos pronto.”

Algunos meses después, en una conversación nocturna, de esas que se dan justo en el limbo de estar dormido y despierto, Pedro y yo platicamos sobre la posibilidad de ir a visitar a nuestros amigos a Berlín.

Pueden ser nuestras próximas vacaciones, pensé. Y en un intercambio de ideas sobre lo caro que sería el viaje, el tiempo que podíamos estar allá, el permiso en el trabajo, la escuela, y el sueño de visitar Europa por primera vez, nos quedamos dormidos.

El primer intento de planearlo falló

A la mañana siguiente, llegue a la oficina como de costumbre y esta vez no me costó trabajo bajar del auto, tenía una nueva motivación: empezar a preparar nuestro primer viaje por Europa. Sé que no era lo más correcto, pero siempre que tenía un tiempito libre en el trabajo, buscaba y leía información al respecto.

Empezó la investigación más exhaustiva de mi vida. La más exhaustiva y al mismo tiempo la más desilusionante. Cuando vi los precios, me fui de espaldas. Tendríamos que gastar los ahorros de todo un año, en un viaje de 15 días para conocer una sola ciudad. Me enojé y tire la toalla por un tiempo. Teníamos deudas por pagar, algunas mejoras pendientes por hacer a la casa y unas vacaciones a Europa, en ese momento no eran buena idea. Nuevamente hablaba el negativismo por mí.

 

Descubrí algo que cambió mi visión

Pasada la molestia inicial le dí una segunda oportunidad a la investigación. Deje de lado los tour organizados y las aerolíneas de alto costo y empecé a buscar información del lugar. Ya saben, por aquello de soñar despierta y hacer una especie de programación para decirte a ti mismo: ¡Yo voy a estar ahí algún día!

Y por cuestiones del destino, (ahora estoy segura de que así tenía que ser) me topé con los blog de viajes, los cuales desconocía hasta ese momento. Y empecé a leer y a viajar con las anécdotas de otros. Me soñé a mí misma viviendo sus aventuras. Empecé a descubrir información nueva, diversos estilos de viaje y de viajeros. Descubrí incluso que había gente que viajaba sin dinero y me enteré de un montón de redes de viajero que te ayudan a planear, facilitar y hasta a disminuir los costos del viaje.

Y por arte de magia, volvió el entusiasmo. Platiqué con Pedro y le conté sobre los nuevos tesoros descubiertos. Pusimos una fecha tentativa y empezamos con lo primero, buscar un vuelo.

Al cabo de algunos días de buscar sin encontrar nada que se ajustará a nuestras posibilidades, le confesé a Pedro sobre lo frustrada que me sentía respecto a mi vida y el trabajo. Me dijo lo esperado:

“Renuncia y busca un nuevo empleo”

Después, en tono de broma comentó, tal vez podamos aprovechar esa “oportunidad” para irnos de viaje.

¡Pero es que no puedo renunciar! ¿Qué pasaría a nuestro regreso? ¿Cómo haría para sobrevivir? Mejor pido un permiso especial para poder ausentarme por un mes, así tendré algo seguro al regreso. Obviamente me estaba engañando, la empresa jamás me daría permiso para ausentarme así porque si, por un mes.  Y empezaron las noches sin dormir, los días llenos de ansiedad pensando en todas las posibilidades, pensando en que pasaría si renunciaba.

Renuncia y busca un nuevo empleo. Mi anhelo es viajar Clic para tuitear

 

Llegó la hora de renunciar

Un día desperté con la decisión firme en mi cabeza: Renunciar. La renuncia me abriría la puerta a un cambio de vida. Por un lado podría buscar un nuevo trabajo y por el otro, aprovechar el tiempo para poder irnos de viaje por lo menos un mes, sin tantas presiones. Puedes leer sobre el día que renuncie acá: Crónica de una renuncia anunciada.

Y fue así como nació nuestro proyecto. Una vez tomada la decisión de renunciar, lo demás se fue dando fácil. Después de unas semanas pensamos: bueno, si ya no hay un trabajo que lo impida y Pedro está próximo a graduarse, tal vez podamos extender el viaje a 3 meses. Después regresamos y empezamos una nueva vida. Nuevos trabajos, proyectos y con la satisfacción de haber paseado por el viejo continente por un periodo largo y sin tanta prisa.

Renuncia y graduacion

Despedida en el trabajo – Graduación de Pedro

Y los blog de viajes hacen su aparición nuevamente

Por meses me dediqué a investigar maneras de viajar barato. Cada día descubría un blog de viajes nuevo y me fui enamorando de la idea. Siempre me había gustado viajar, pero antes los viajes largos simplemente no cabían en mi cabeza. Eso era para gente rica. A las personas normales, no nos es posible vivir viajando.

En un principio me pareció utópico. Esos locos que lo hacen tienen mucha suerte y seguro nacieron en cuna de oro, pensé. Me daría por bien servida con los 3 meses. A final de cuentas, ausentarnos por este tiempo sería, un descanso para nuestro ya ciclado “sistema operativo.”

En uno de tantos blog de viajes que visité, descubrí una de las mejores formas de viajar sin salir de casa: Couchsurfing. (Descubre aquí como funciona). Lo tuve que leer varias veces porque no me la creía. Era como si las películas hubieran saltado la pantalla y de pronto se proyectaran en una escena de la vida real. Y como una especie de preparativo previo a la aventura de nuestra vida, decidimos abrir las puertas de nuestra casa a todos los viajeros que quisieran llegar y vivir una experiencia local 100% mexicana.

Amigos Couchsurfing

-Amigos de Polonia que conocimos con Couchsurfing-

 

Couchsurfing fue algo decisivo en la planeación de nuestro viaje y aunque no lo creas, en la creación de nuestro propio blog de viajes. Aprendimos muchísimo de todos y cada uno de los viajeros que recibimos en nuestro hogar. Ellos fueron el último impulso que necesitábamos para creer que eso de vivir viajando es posible para cualquiera. Incluso para “personas normales” como nosotros. Después de escucharlo en vivo y en directo de personas que lo estaban haciendo y de leerlo infinitamente en muchos blog de viajes, empezamos a creer que éramos capaces de cumplir nuestros sueños.

 

El plan inicial se fue modificando

Y entonces el plan para tres meses cambio a seis y posteriormente a un año. Al día de hoy no hay una fecha determinada para volver y parar. Con el tiempo hemos descubierto que el viaje muta en la misma medida que cambiamos nosotros. Nada está escrito aún. Así que lo mejor es dejarse llevar y soltar las amarras para que la energía y el universo fluyan. No hay rutas ni fechas específicas. Por ahora solo queremos seguir viajando y descubriendo más del mundo y de nosotros mismos. Puedes leer acá Que clase de Mochileros, viajeros, turistas somos.

No hay rutas ni fechas específicas. Por ahora solo queremos seguir viajando y descubriendo más del… Clic para tuitear

 

¿Y entonces, por qué dejarlo todo para viajar por el mundo?

Como ya lo expliqué anteriormente hubo dos factores decisivos: el primero, que no era feliz con mi vida en ese momento ni con mi trabajo, mi depresión me gritaba un cambio urgente. Y el segundo mi amor por los viajes.

La mejor manera de hacer un verdadero cambio en nuestra vida es reinventarse.

La mejor manera de hacer un verdadero cambio en nuestra vida es reinventarse. Clic para tuitear

Necesitaba vencer mis miedos, salir de mi zona de conformismo y enfrentar mis demonios. Quería comprobar que todas las historias sobre vivir viajando que escuche y leí eran verdad. Necesitaba saber que había más allá de lo que me resultaba conocido y familiar. Necesitaba desapegarme para poder crecer como hija, como amiga, como hermana, como mujer y sobre todo como ser humano.

Quería huir y cambiar el ambiente tóxico que yo misma había generado a mí alrededor. Poner a prueba mis instintos, a mí y a mi relación. Quería una rutina, sabores, colores, paisajes e imágenes diferentes. Sentía el deseo de volver a ser niña de nuevo, quería dejarme sorprender por la vida. Quería confiar en la gente y quería confiar en mí.

Quería demostrar a mí misma que era capaz de lograr cualquier cosa que me proponía. Tenía que hacerle caso a los latidos del corazón. A esa pequeña voz interior que me decía: este es el camino correcto, inténtalo, si los demás pueden tú también.

Tenía que ser firme por primera vez en mi vida sobre las decisiones que había tomado.

Quería disfrutar cada día cómo si fuera el último. Quería vivir la vida, vivir al mundo y vivirme a mí. Añoraba la idea de hacer y tener amigos en cualquier parte del planeta, aprender sobre culturas, idiomas y formas de vida. Quería adoptar nuevas costumbres y confirmar las costumbres y tradiciones arraigadas con las que crecí. Ver con mis propios ojos lo que los noticieros no cuentan sobre ciertos países. Quería experimentar en carne propia el choque cultural. Necesitaba aprender a decir adiós.

 

Como nace la idea de armar un blog de viajes

Como ya lo mencioné unas líneas más arriba, los blog de viajes influyeron enormemente para tomar la decisión de dejarlo todo y viajar por el mundo y por supuesto fueron un determinante para decidirnos a emprender el nuestro.

Seré brutalmente honesta, no tenía ni la más mínima idea del poder e influencia que tienen los blog de viajes. Hasta antes de mi investigación para la planeación del viaje, los blog no representaban para mí, una fuente fidedigna de información. Cuando descubrí la importancia y la influencia que tienen en la gente, mis ojos voltearon involuntariamente al camino bloguero.

Todo lo que se lee en un blog de viajes se vuele más personal. Es decir, ya no es una agencia de viajes o una empresa la que te recomienda ir a algún lugar o hacer determinadas actividades. Ahora es una persona común y corriente como tú o como yo, quien te comparte las posibilidades de experiencias, hospedaje, paseos y hasta comida de algún destino.

Todo lo que se lee en un blog de viajes se vuele más personal. Mi anhelo es viajar Clic para tuitear

La recomendación se vuelve tangible, real. No hay palabras bonitas para que compres determinado paquete o actividad, solo hay amor al arte, amor al viaje y muchas ganas de compartir. Algo que como viajera aprecio bastante.

 

Buscaba la inspiración para lanzarme

Y pasó, me deje llevar por la palabra escrita de una lista interminable de blog de viajes. Ni yo asimilaba que habían sido una bola de desconocidos los que me hicieron soñar y viajar, a través de la lectura, a muchas partes de nuestro planeta. De alguna forma, todas estas personas me hicieron creer que el mundo no es un lugar tan hostil como el que vemos en las noticias, que hay muchísima gente buena dispuesta a ayudar y que vivir viajando era posible.

Tal vez ellos nunca lo sepan (todos aquellos blogueros que me inspiraron) pero los admiro como personas y respeto enormemente su trabajo, porque si, ser bloguero de viaje es un trabajo de tiempo completo y de mucha responsabilidad.

Y fue entonces cuando empecé a preguntarme

¿Y si lo intento? ¿Qué tan difícil puede ser?

Siempre me había inclinado por la onda de compartir algunas cuestiones de mi vida personal en las redes sociales, así que esto me venía como anillo al dedo. Podríamos mantener informados a nuestra familia y amigos sobre las últimas andadas y tal vez, por lo menos un desconocido se interesaría en lo que estamos haciendo.

¿Qué tan lindo y satisfactorio será poder influenciar a un ser humano y “ayudarlo” a cumplir sus sueños?

Me enamore de la magia que provoca una buena combinación y juego de palabras, ya que te hacen volar alto y te empujan a intentar lo que otros ya hicieron. Me vi transmitiendo a los demás nuestras vivencias, experiencias y aventuras de viaje y nació entonces Mi anhelo es viajar.

 

Llegó la hora de concretizar

Ni Pedro ni yo somos especialistas en la materia. Ninguno de los dos posee conocimientos sobre programación, diseño, escritura o fotografía profesional. Las palabras SEO, ADD ONS, dominios, y demás terminología técnica, suenan aún a un idioma casi desconocido en nuestra cabeza.

Montar un blog de viajes no es sencillo. Se necesita de mucho conocimiento técnico y si no se tiene, el esfuerzo puede ser doble o triple. Es un trabajo como cualquier otro, pero que no recibe remuneración económica, al menos no de manera inmediata. (Llegar a esas instancias para nosotros es casi como poder tocar el cielo con la mano).

Y requiere además de mucho tiempo, tiempo que se limita cuando se está viajando constantemente. Sin embargo y aun con todas las trabas que puedan presentarse, vale la pena.

Para nosotros es una manera de “guardar” y al mismo tiempo, de exponer nuestras memorias. Es regresarle un poco al mundo lo que nuestras fuentes de inspiración nos dieron. Es informar, compartir e inspirar. También es llevarnos de viaje a nuestros lectores, hacer nuevos amigos y ser felices cuando alguien nos manda un mensaje y nos dice:

“Estamos con ustedes, sigan así, gracias por la información, cuando vengan a tal lugar yo los puedo recibir.”

blog de viajes

-Así empezó todo-

 

Decidir qué camino tomar

Hasta hace unos meses, estábamos indecisos sobre la clase de información que queríamos compartir con los demás. Así que tomamos la decisión de dejar que las cosas fluyeran y que el blog, junto con nosotros, fuera mutando de acuerdo a lo que nos va enseñando el viaje.

Nuestro blog está construido con mucho corazón. Tal vez no sea el más profesional (por ahora) pero vamos encaminados a hacerlo. Lo llevamos de la mano, como si fuera un bebé, que está aprendiendo apenas a gatear.

¿Podremos algún día vivir de ello? Tal vez sí.

Así que si te estás preguntando si vale la pena o no, meterse a semejante tarea, te diría lo siguiente:

Si estás plenamente consciente de que llevar un blog de viajes es un trabajo de verdad y además implica:

  • Conocimiento
  • Mucho tiempo
  • Dinero
  • Esfuerzo
  • Estrés
  • y encima una cantidad enorme de responsabilidad por lo que se transmite

entonces hazlo.

Si no te importa que el dinero se tarde en aparecer y que el camino al éxito sea largo y sinuoso, entonces hazlo.

Hazlo y disfruta del proceso y del aprendizaje. Aprende de los errores, del viaje y sobre todo, aprende de tu competencia. Compartas tus conocimientos y disfruta de la libertad que brinda la oportunidad de trabajar en lo que verdaderamente amas.

 

Llegando al día de hoy

A 8 meses de haber salido de casa, puedo decir que el viaje cumplió con todo esto y muchísimo más. No nos arrepentimos ni nos arrepentiremos jamás de la decisión que tomamos. Ha valido la pena cada esfuerzo, cada lágrima, cada encuentro y desencuentro.

Nos encanta el viaje como estilo de vida, amamos viajar lento y vernos como una persona nueva cada día. Sin importar lo que dure este sueño o las maneras de cumplirlo, seremos siempre felices de haber realizado aquello que una vez se metió en nuestra cabeza y se transformó en realidad.

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